Conformate con los sapos

30 de abril de 2011
Por: Sabrina Mooney
Había una vez, en un país no tan lejano, una joven de clase media con un intrigante -pero no menor- ataque de pánico. Este episodio solía suceder entre los días primero y décimo del mes, yuxtaponiéndose con la llegada de la inmensa cantidad de cuentas a pagar, gentileza de las diversas tarjetas de crédito que tanto la hacían feliz. Sus hadas madrinas de plástico, si se les quiere dar un apodo apropiado. Pero eso es generalizar demasiado. En ese preciso instante, todas las bondades otorgadas por aquellas pseudo-amigas venían a cobrar. Y venían en cuotas, con intereses del 10 por ciento.

"¡Oh, la tragedia de pagar! ¿Por qué Dios, en su inmensa misericordia que tanto pregona, me hace pecar tanto en las tiendas departamentales?", dijo la chica mientras el sudor caía por sus largos cabellos color mayonesa (correctamente decolorados por un profesional certificado), mientras sus dedos desaparecían entre los botones de la calculadora. "¿Por qué esta pena? ¿Dónde está mi príncipe azul para salvarme en estos momentos de perdición?", se cuestionó.
Y con tan sólo encender el televisor, tuvo la respuesta: CONTRAYENDO MATRIMONIO CON KATE MIDDELTON. "Bueno, -se confortó- al menos todavía me queda Harry"...



Money, money, money

29 de abril de 2011
¡¡¡Cuidado: José va a escribir!!!


Por: José Gaite

¿A qué chic@ fin de mes no le gustaría toparse con el sueño argentino de resolver su economía a base de no laburar? Ya sea encontrando un solter@ multimillonari@ que lo financie (claramente los ricos siguen siendo ricos porque no mantienen vagos,lamento comunicarlo tan crudamente) o ganando una pequeña fortuna en algún bingo o casino, ya no digamos en Las Vegas o Mónaco ya que claramente un sujeto fin de mes no puede costear tal travesía.

Guía de supervivencia para una "chica fin de mes"

13 de abril de 2011
Por: Sabrina Mooney

A todos nos resulta extremadamente complicado sobrellevar el día a día de por sí, pero poder mantener un digno estilo de vida en la brecha final del mes puede resultar una aventura de dimensiones bíblicas. Sin embargo -y haciendo gala de mi brecha feminista- quisiera enfocarme sólo por esta vez (gran mentira) en las mujeres. En realidad, en ese híbrido entre la adolescencia y la adultez que los post-modernos llaman con nombres raros, pero que yo prefiero identificarlos como "veintiañeros". Después de todo, nunca llegué a los 30 y ni pienso hacerlo.

En la eterna lucha de resistir a una existencia "fin de mes", he podido recopilar información que ha mutado en una especie de GUÍA DE SUPERVIVENCIA para una chica fin de mes. Datos, consejos y estadísticas extremadamente necesarias para no quedar con los números en rojo ni con la calculadora estampada contra la pared. Algunos pueden ser extravagantes, pero otros tal vez, llegan a ser ligeramente útiles.

Pasen y vean: Entrada libre y gratuita

10 de abril de 2011
Siempre que un proyecto comienza a gestarse y sale a la luz uno debe dar cuenta (y por esta vez no vamos a referirnos a las que hay que pagar) de aquello que quiere abarcar, de aquello en lo que va a abocarse.

Este blog nace con la idea de compartir experiencias relacionadas con "el fin de mes", no ya como los catastróficos últimos siete días anteriores a la acreditación de haberes, sino como el mes entero en el que el sueldo es tan magro como esos quesos modernos que son de todo menos quesos.

Los sueldos no alcanzan y uno debe hacer malabares y acrobacias, aprendidos en cursos gratuitos, de más está decir, para llegar moneda a moneda al día último día del mes. En este blog vamos a compartir imágenes y anécdotas desprendidas de la experiencia de llevar "el fin de mes" como un estilo de vida y sin perecer en el intento. Todos sabemos lo caro que es morirse en este país con los precios actuales del sepelio y los ataúdes.

Pero por sobre todas las cosas vamos a compartir consejos testeados en carne propia (del precio de la carne nos vamos a ocupar en otro momento) que esperamos les sean de utilidad para poder llevar a cabo la aventura intergaláctica de llegar a fin de mes sin tener los números en rojo.

Y de no ser efectivo nuestro plan, sirva al menos para reírse de y con nosotros. Gratuitamente, claro está. Porque, al final de las cuentas, vivir a fin de mes se logra con 100 por ciento actitud.